En este blog compartimos nuestros pensamientos, investigaciones y experiencias sobre arquitectura holística, neuroarquitectura, sustentabilidad y saberes ancestrales.
Nuestro objetivo es inspirarte y abrir la conversación sobre cómo los espacios influyen en nuestra vida diaria.

UNA MIRADA HACIA LA ARQUITECTURA HOLÍSTICA

RESUMEN

Explorar los temas que aborda la Arquitectura Holística revela una variedad de enfoques interrelacionados. A menudo se reducen a uno de estos conocimientos, aunque la realidad es mucho más amplia. Entre los temas incluidos se encuentran la arquitectura sostenible
de mínimo impacto, la bioclimática o bioarquitectura, la neuroarquitectura, así como
prácticas ancestrales como el Vāstu-Śastras y el Feng Shui.
Este concepto integra al ser humano de manera completa, considerando sus dimensiones de mente, cuerpo, alma y espíritu.
Un denominador común es el papel central de la energía, influyendo en la creación de espacios, equilibrando y enriqueciendo la experiencia humana.

PALABRAS CLAVES

Ondas electromagnéticas – Energías telúricas – Estados de conciencia – Vāstu-Śastras –
Feng Shui – Neuroarquitectura

PROFUNDIZANDO CONCEPTOS

Figura 1: Arquitectura energética. Fuente: IA

Holismo aplicado a la arquitectura.

Para comprender plenamente esta experiencia sensorial en un espacio creado por y para el hombre, es fundamental reflexionar sobre el concepto de holismo.

La corriente holística entiende cada conocimiento como una interacción de múltiples conceptos necesariamente interrelacionados. El todo se comporta de modo distinto a las diferentes partes que lo componen, trasciende a la suma de las partes (propiedad de sinergia). (Largeaut 2000). Se trabaja despertando y cuidando las cuatro dimensiones del ser humano: física, emocional, espiritual y mental; dentro de un espacio arquitectónico.
Utilizamos las energías que tenemos a disposición y que con los avances de la ciencia conocemos sus efectos. La energía del sol, de la luna, telúricas, hidráulica, eólica, sonora, eléctrica, magnética y la energía humana. Algunas de estas fuentes de energía, como la solar, eólica e hidráulica, han sido perfeccionadas dando lugar a tecnologías más eficientes, sostenibles y renovables.

Además, nos respaldan las dos ciencias milenarias del Vāstu-Śastras, antiguos manuales de arquitectura en sánscrito del sistema tradicional indio, que describen los principios del diseño, distribución, medidas, preparación del terreno, disposición del espacio y geometría espacial. Y el Feng Shui, basado en los antiguos principios de la metafísica china que busca la armonía general del individuo con su entorno, utilizando normas para el manejo de las energías positiva y negativa en los espacios.

Onda, vibración, frecuencia, energía y resonancia.

Figura 2: Secuencia 369. Fuente: elaboración del autor

Heinrich Rudolf Hertz (1888) físico alemán, confirmó en sus investigaciones que las partículas cargadas se mueven a una velocidad generando ondas electromagnéticas que se propagan en el universo. Estas ondas vibran a una frecuencia emitiendo energía. Así las ondas pueden clasificarse en varias categorías de energía según la frecuencia a la que oscilan. Las agrupó en ondas visibles -los colores del arco iris- y no visibles al ojo humano; entre las que se encuentran las ondas ultravioletas, infrarrojas, microondas, rayos x, ondas de radio y rayos gamma. Además, describió que las ondas electromagnéticas están presentes en todas partes, especialmente cualquier objeto que tenga temperatura, emite dicha radiación. El cuerpo humano con una temperatura de 37°C emite permanentemente radiación infrarroja.

Masaru Emoto (2006) -en un documental publicado en el año 2012- dice “la ciencia tradicional con su razonamiento convencional, no era suficiente, no bastaba para indagar en el mundo de lo intangible, de lo que no se ve, como la molécula del agua”. Tenía un artefacto llamado ARN (Analizador de Resonancia Magnética), con esta máquina transfirió información vibracional al agua estructurada, un tipo especial de agua a la que llamó agua HADO. En ese mismo documental, expresó su descubrimiento: “El pensamiento humano, las palabras, la música, las etiquetas en los envases, influyen sobre el agua y ésta cambia a mejor absolutamente. Si el agua lo hace, nosotros que somos 70-80% agua, deberíamos comportarnos igual. Debería Vd. aplicar mi teoría a su vida para mejorarla”. (Emoto 2012).

Nikola Tesla (1886) fue el mayor científico de la historia, y entre sus más destacables inventos y descubrimientos se pueden nombrar la transferencia inalámbrica de energía eléctrica mediante ondas electromagnéticas y el generador de corriente alterna; los sonidos binaurales (de 0,5 a 50 Hertz) y sonidos solfeggios (de 369 a 852 Hertz). Todo inmerso en el mundo de la geometría sagrada, códigos, frecuencias y vibraciones. Dentro de estos sonidos está el 369 que según Tesla y su visión del universo era el número, vibración, energía, la cual podía ser canalizada por el ser humano para transformar. “Si supieras la magnificencia de los números 3, 6 y 9, tendrías la llave del universo.” (Tesla 1886).

En esencia, la energía se manifiesta a través de ondas que emiten frecuencias de alta o baja vibración (figura 2), las cuales pueden sumar o restar a nuestra biología. Somos seres emocionales y sensibles, con un cuerpo que también emite ondas y que pueden verse alteradas positiva o negativamente según el entorno y el espacio en el que vivimos.

Energías telúricas: bioenergía y radiestesia.

Figura 3: Líneas Hartmann y Curry. Fuente: elaboración del autor

Las vibraciones de la tierra son corrientes de energía electromagnética que viajan al rededor del planeta constantemente. Se las conoce como resonancia Schumann, debido al físico e ingeniero eléctrico alemán que las midió. La onda Schumann es como la voz de Gaia. No la puedes escuchar porque son muy débiles, pero se mueven a la misma frecuencia que las ondas cerebrales, por lo que podrían alterar el hipotálamo del cerebro. Su frecuencia es de 7,83 Hertz equivalente a las ondas Alfa del cerebro humano.

El arquitecto Jorge Omar Lema (2023) en sus clases magistrales, explica que además de estas ondas existen las Líneas Hartmann, redes geomagnéticas que provienen del subsuelo, y las Líneas Curry similar a las Hartmann, pero más nocivas aún (figura 3).

Las ondas Hartmann y Curry pueden detectarse con varillas de cobre especiales para radiestesia, y si las encontramos ubicadas dentro de nuestro hogar y en zonas de descanso, afectan la frecuencia en el hipotálamo y por consecuencia el sueño. El Padre Gerula creo un dispersor de ondas para contrarrestar el efecto nocivo de estas redes geomagnéticas. (Gerula 2005). 

Dormir bien es fundamental, ya que nos reparamos y producimos mayor melatonina, la hormona del sueño, la cual aumenta la producción de serotonina, una de las hormonas de la felicidad.

Luz y estados de conciencia.

Figura 4: Ondas cerebrales. Fuente: elaboración del autor

Las ondas de radiación electromagnética que emite el sol se componen de todos los colores del arco iris. Al atravesar estas ondas por los átomos que componen el aire, comenzarán a vibrar y a dispersar la luz en todas las direcciones. Pero según la potencia de estas ondas veremos diferentes colores. Así, los tonos rojos son relativamente débiles, mientras que los azules poseen más energía. (Resnick Eisberg 2018).

Cada color nos transmite diferentes acciones físicas y psíquicas, estimulándonos de diversas maneras.

Sloan en su libro El poder Curativo de los Colores dice:

[…] El color es una característica de las vibraciones de la materia. Y nuestra alma la refleja en este mundo tridimensional a través de las entidades atómicas. El aura humana está formada por cuerpos sutiles de frecuencias energéticas superiores como el cuerpo vital, el emocional, el mental y el espiritual. El cuerpo bioenergético está compuesto de una materia más sutil que el cuerpo físico. Es el patrón, molde o plantilla que recepciona, transforma y distribuye la energía que sustenta el cuerpo físico.
[…]El aura humana no se encuentra dentro del espectro visible. En el campo visual de un ojo hay 130 millones de bastones receptores que se localizan en la periferia de dicho campo. Funcionan en condiciones de poca visibilidad y constituyen en lo que se denomina visión nocturna. Estos bastones receptores sintetizan la rodopsina o púrpura visual, una proteína que es muy sensible a la luz baja. En condiciones de luz tenue, los bastones pueden percibir la luz sutil que surge de las emanaciones áuricas. (Sloan 2013).

Entonces, cuanto más comprendamos lo anterior descripto, más sabremos cómo generar espacios armoniosos utilizando la energía de la luz y el color para vibrar más elevado. 

Heinrich Hertz (1888) dentro de sus hallazgos, también descubrió las ondas cerebrales. Sin embargo, Santiago Ramón y Cajal (1890) médico y científico español -premio Nobel de Medicina en 1906 por su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso- contribuyó al conocimiento, afirmando que el sistema nervioso está compuesto por células independientes conectadas entre sí: las neuronas. 

El cerebro emite ondas y estados de conciencia. Gamma, Beta, Alfa, Theta y Delta (figura 4). Cada onda con una frecuencia vibracional diferente, medidas en Hertz o en microvoltios. Las ondas Gamma aparecen frente a estados de estrés y confusión. Las Beta, en una situación normal del ser humano que está en alerta y concentrado. Las Alfa, cuando estamos relajados, tranquilos, en calma y en meditación. Las Theta, en un estado de vigilia, trance, capacidad imaginativa, cuando experimentamos emociones muy profundas, cuando dejamos volar nuestra imaginación favoreciendo la creatividad, la visualización, conexión emocional y la intuición. Y por último las ondas Delta, que favorecen y cuidan el sistema inmunitario con un sueño profundo. Las tres últimas ondas cerebrales, Alfa, Theta y Delta componen el Ciclo del Sueño o también denominado Higiene del sueño. (Lema 2008).

Las fases y etapas del sueño -REM y no REM- varían entre 70 y 120 minutos, y se repiten de 3 a 5 veces en la noche -inicia con las ondas Alfa, luego Theta y último Delta; sucesivamente-. La luz diurna favorece la serotonina y la dopamina que nos activa y estimula -equinoccios-, y en ausencia de estímulo luminoso, aumenta la melatonina, hormona del sueño -solsticios-. Si no tenemos en cuenta esto para diseñar espacios, estaremos en presencia de un desbalance hormonal y por consecuencia cambian nuestros estados de ánimo: irritabilidad, depresión y ansiedad. (Lema 2008).

Considerando lo expuesto, tomamos dimensión de cuán importante es diseñar cada espacio habitable -cubierto, semicubierto y al aire libre- en función de la calidad de vida que buscamos tener. Son muchos los beneficios que tendremos diseñando y construyendo ambientes más saludables. Por esto explica Lema, los japoneses con sus jardines verdes y secos sabían que podían bajar los Hertz del hipotálamo utilizando sus técnicas milenarias. Frank Lloyd Wright, pionero de la arquitectura orgánica, en la casa de la cascada y en la casa Avery Coonley, aplica estos fundamentos adentro con los mobiliarios y aberturas, y afuera con el diseño de los jardines y fuentes de agua.

La filosofía Veda con los hindúes, aplicada en el Vāstu-Śastras contemplando las gunas de la materia física y psíquica, también trabajan con planos de conciencia más densos e inferiores, hacia los más elevados y sutiles -Tamas, Rajas y Sattva-. Siempre teniendo en cuenta la energía vital del prana, que fluye por los vórtices energéticos de nuestro cuerpo: los chacras. 

Los chinos crearon la Escuela de la Brújula que, con sus conocimientos ancestrales en orientación y magnetismo, basados en los puntos cardinales, utilizando el mapa Bagua o Pa Kua, manejaron la energía positiva y negativa del chi. El Feng Shui y los 5 elementos: fuego, metal, agua, madera y tierra, los cuales forman el ciclo creativo, influyen en el espacio arquitectónico con las energías propias que emana cada elemento.

Siguiendo con la filosofía china encontramos además, la Escuela de la Estrella Voladora, donde se crea la carta natal; y la Escuela de la Forma, que se fusiona perfectamente con la Neuroarquitectura actual, donde el espacio y el entorno condicionan cómo nos sentimos, nuestras conductas y nuestra mente.

Arquitectura neuronal.

Figura 5: Mi casa, mi refugio. Fuente: elaboración del autor

Fue en 1965 que Jonas Salk y su amigo, el arquitecto Luis Kahn, crearon el Instituto Salk para estudios biológicos buscando dar repuestas científicas a la Neuroarquitectura. En el prólogo del libro Paisaje cerebral: La coexistencia de la neurociencia y la arquitectura, de John Paul Eberhard, cita a Fred Gage, quien afirma que “la estructura del entorno, la casa en la que vivimos, los lugares donde jugamos, los edificios donde trabajamos; pueden cambiar nuestros cerebros y afectar nuestro comportamiento”. Además, deja plasmado premisas centrales: el cerebro controla nuestro comportamiento; los genes
controlan los planos del diseño y la estructura del cerebro; el entorno puede modular la función de los genes y, en última instancia, la estructura del cerebro; y los cambios en el ambiente cambian el cerebro, en consecuencia, los cambios en el ambiente cambian nuestro comportamiento.Por lo tanto, el diseño arquitectónico puede cambiar nuestro cerebro y nuestro comportamiento. 

En 1994 la revista japonesa a+u dedicó un número especial al tema de la percepción en la arquitectura, publicación en la que Steven Holl, Alberto Pérez-Gómez y Juhani Pallasmaa colaboraron con respectivos ensayos. En el marco de un gran debate a propósito de la introducción de los nuevos instrumentos digitales en el estudio de arquitectura, Steven Holl se desmarca radicalmente del tema para explicar el importante papel que desempeñan la percepción humana, la experiencia fenoménica y la intuición en la experiencia y la formación perceptiva del espacio construido. Junto al análisis de unas zonas fenoménicas que se corresponderían con los diferentes fenómenos perceptivos, Holl expone su propia experiencia directa con la arquitectura e ilustra el tipo de matices fenomenológicos sobre los que se apoyan sus argumentos. (Holl 2014).

Con los estudios sobre las neuronas espejo y la estructura del cerebro -la amígdala cerebral-, se reveló que según el espacio que necesito diseñar para estar en alerta, activo, concentrado y en calma,se usan formas sinuosas, puntiagudas, con ángulos curvos, techos más altos o cielorrasos bajos, equipamientos y mobiliarios creativos, espacios más cerrados o abiertos al contacto con la naturaleza y la luz natural, con todos los beneficios que proporcionan regulando nuestro biorritmo -lo que conocemos como bioarquitectura, inspirada en la arquitectura sostenible-; los colores, las texturas, los patrones geométricos naturales; Fibonacci y la secuencia divina de los números. 

Además, las P.A.S. -Personas Altamente Sensibles- y los neurodivergentes, necesitan de nuestra ayuda como arquitectos para poder habitar espacios más amigables. 

Conviviendo en un entorno más sereno, armonioso y pensado para cada ser humano como individuo, el cerebro puede fabricar nuevas neuronas y nuestro cuerpo sutil puede emanar energía con vibraciones más elevadas. Meditando, orando o rezando en 7,8 Hertz -o menos- en el hipotálamo, se regeneran neuronas, mejora la salud, se desarrollan habilidades cognitivas, ayuda a los estados de ánimo, calma el estrés y la ansiedad.

CONCLUSIONES:

La arquitectura como arte funcional, define y organiza los espacios en los que vivimos, resolviendo desafíos y generando soluciones prácticas con un enfoque en la funcionalidad. El arquitecto tiene la responsabilidad de trabajar con materiales duraderos, optimizando costos y cuidando el medio ambiente. Este proceso incluye una cuidadosa consideración de la orientación, materiales, elementos, formas, geometría, colores, texturas, alturas, dimensiones, luz, sombras y eficiencia, siempre con el objetivo de crear espacios que no solo sean estéticamente agradables, sino que también fomenten el
equilibrio y bienestar en quienes los habitan.

En conclusión, la Arquitectura Holística representa la convergencia de estos aspectos, fusionando conocimientos y disciplinas para desarrollar espacios arquitectónicos que armonicen energéticamente las dimensiones física, emocional, mental y espiritual del ser humano como individuo único e irrepetible. 

Lao-Tse (Siglo VI a. C), uno de los filósofos más relevantes de la civilización china, decía:

“La Arquitectura no son cuatro paredes y un tejado sino el espacio y el espíritu que se
genera dentro”.

BIBLIOGRAFÍA:

LIBROS:

• Chopra, Deepak. 1994. Las 7 leyes espirituales del éxito: Una guía práctica para la realización de tus sueños. Amber-Allen Publishing & New World Library.

• Dyer, Wayne W. 1992. Tus zonas mágicas: Cómo usar el poder milagroso de la mente. Editorial Grijalbo.

• Eberhard, John P. 2009. Brain Landscape: The Coexistence of Neuroscience and Architecture. Oxford, New York: Oxford University Press.

• Gerula, P. Ricardo Luis. 2005. Radiestesia Integral: Manual para una nueva y creativa generación de radiestesistas. Interrelación entre Radiestesia, Radiónica, Reiki, Geobiología y Feng Shui. Buenos Aires: Kier.

• Gerula, P. Ricardo Luis. 2017. Energía Radiante. Buenos Aires: Kier.

• Holl, Steven. 2014. Cuestiones de percepción. Fenomenología de la arquitectura. Editorial Gustavo Gili. S.L.

• Largeault, Jean. 2000. Réductionnisme et holisme. vol. 19, 523-527. Encyclopédia universalis.

• Resnick-Eisberg, Robert. 2018. Física cuántica: átomos, moléculas, sólidos, núcleos y partículas. Editora Campus.

• Sloan, Alan. 2013. El poder curativo de los colores. Barcelona: Ediciones Robinbook.

DOCUMENTALES: 

• Emoto, Masaru. 2012. “Mensajes del Agua”. Documental del Dr. Masaru Emoto. https://www.youtube.com/watch? =01gYfRr4boI 

• Lema, Jorge Omar. 2008. Vivienda TV. El programa de la construcción. 

TESIS: 

• Guarachi Baltazar, Lucio. 2021. “Afectaciones de radiaciones geobiológicas naturales aplicadas en arquitectura”. Tesis de grado, Unidad de Medicina Interna Hospital de Clínicas de Miraflores, La Paz, Bolivia. 

REVISTAS: 

• Lema, Jorge Omar. 2013. “Feng Shui no es mala palabra”. Revista Obra. Arquitectura Holística. 66-68.